Salgo de trabajar y voy corriendo a la casa de las Atochas, apurado más bien. Cuando llego, ya había comenzado la liturgia.
¿Liturgia? Teniendo en cuenta la cantidad de grupos que se apuntan a la última moda imperante, o la cantidad de músicos que hoy tocan en un grupo de jazz y mañana en cualquier sesión vermouth, ver a esta gente respirar Rock&Roll es, si cabe, más excitante de lo que objetivamente ya arroja su propuesta por sí sola.
Teniendo en cuenta que ahora mismo se encuentran en “stand by” sería imperdonable perderse esta cita con Lascivos.
Asusta imaginar que sería de ellos si continuasen con su actividad normal y editasen un nuevo disco.
El bolo transcurrió como de costumbre, entre los comentarios de Ruth, la perfecta maestra de ceremonias y esos temas que ya son clásicos “Insatisfecha”, “Casi muerto, casi vivo” mientras se desgañitaba, berreaba y se revolcaba por el suelo.
Por momentos, su música mutaba del punk descarnado al high-energy de ascendencia “aussie” intercalando pasajes rozando el “stoner”.
Una alegría tenerlos de vuelta, aunque solo haya sido por un día.