A nadie debe escapar la diferencia de programación de las salas coruñesas con respecto a tres o cuatro años atrás, quizás más. Lejana queda la boyante oferta extranjera y nacional de grupos más o menos potentes (entiéndase potente como algo ajeno a la contundencia de su propuesta), parece que los grupos de primera fila, prefieren torear en otras plazas o bien no existen los suficientes promotores, o vaya usted a saber.
Frente a esta situación, la actividad de los grupos locales sí que es más frenética y apetecible que nunca, o por lo menos que yo recuerde, que tampoco tengo una gran perspectiva temporal. Locales con bandas residentes, algo impensable hace no mucho, jam sessions regulares, una producción discográfica que se ha hecho casi inabarcable., y grupos como los Mecánicos que tocan con cierta asiduidad.
Los Mecánicos son un grupo integrado por tres músicos, más que conocidos de la ciudad, que sin grandes pretensiones, ¡¡¡el entretener puede ser la mayor de las mismas!!!, se está ganando un hueco en el corazón de todo amante, sin estrechez ni militancias, de la cosa en directo.
Tenemos grupos adoradores del R&R primigenio o combos que estrujan el rock maromo setentero. Los Mecánicos le sacan el jugo al cancionero más divertido y ajeno a pasteladas de los 60´s, y todo ello sin caer en lo fácil y con hasta ciertas sorpresas de repertorio. Vale que echan mano de canciones obvias, pero tampoco se trata de tocar solo caras b de oscuros grupos japoneses de tardo psychodelia.
La elección del repertorio está hecha con gusto, echando mano tanto de cancionero guiri cono de cancionero nacional, incluso gallego, el nunca suficientemente valorado André Do Barro.
A lo largo de la noche cayeron temas tan conocidos como el “Black is Black” o la “motocicleta”, “Soy así” de los Salvajes, “Madera noruega” de los Beatles, pero también temazos no tan asimilados por el pueblo como “Tired of waiting” de los Kinks o el “My mind´s eye” de los Small Faces. Otros temas interpretados fueron el “Suspicious mind” de el Rey, “Una chica como tú” de los Troggs y más que me dejo en el tintero.
No faltaron notas de humos como las imitaciones/apariciones “estelares” de Joaquín “soy un truhán” Sabina y Javier Gurruchaga.
Todo muy rico y muy abundante.